Labradoodle Australiano adulto de manto rojizo descansando en el sofá

Es la pregunta que más nos llega y la que más mentiras tiene alrededor. Vamos a responderla con lo que dice la investigación publicada, aunque no sea lo que más nos conviene vender.

La respuesta corta

Ningún perro es hipoalergénico, y el Labradoodle Australiano tampoco. Lo que sí existe son perros que sueltan mucha menos caspa por la casa, y para muchas personas alérgicas esa diferencia es la que decide si pueden convivir con un perro o no. Pero se comprueba en persona, no en una ficha.

De dónde salen los datos

Antes de leerte el resto, puedes ir a las fuentes: el estudio de la Universidad de Utrecht publicado en el Journal of Allergy and Clinical Immunology (2012), que es el trabajo más completo que existe sobre alérgenos y razas, y el capítulo sobre alergia a las mascotas del libro de las enfermedades alérgicas de la Fundación BBVA y la SEAIC.

Qué provoca de verdad la alergia al perro

La primera confusión es la más extendida: no eres alérgico al pelo. Eres alérgico a unas proteínas que el perro produce en las glándulas sebáceas de la piel, en la saliva y en la orina. La más importante se llama Can f 1, y hay siete conocidas.

Esas proteínas viajan pegadas a la caspa, escamas microscópicas de piel muerta que el perro va soltando todo el rato. Son tan ligeras que se quedan flotando en el aire durante horas y acaban en los sofás, las alfombras, la ropa y las cortinas. Por eso alguien alérgico reacciona al entrar en una casa con perro aunque el perro no esté delante.

El pelo, en todo esto, es solo el vehículo. Cuando un perro muda, cada pelo que cae lleva pegada su ración de caspa y la reparte por la casa. Ahí está toda la diferencia, y es una diferencia real, pero no es la que la gente cree.

En España, el 21 % de los pacientes con rinitis o asma que llegan a una consulta de alergia están sensibilizados a la caspa de perro. Es el tercer alérgeno respiratorio más frecuente, por detrás de los pólenes y los ácaros, según el libro de las enfermedades alérgicas de la Fundación BBVA y la SEAIC. No es una rareza: es media consulta.

Qué dicen los estudios sobre las razas «hipoalergénicas»

Aquí es donde la conversación se pone incómoda para quien vende cachorros, nosotros incluidos.

El trabajo más completo que existe sobre el asunto lo publicó un equipo de la Universidad de Utrecht en el Journal of Allergy and Clinical Immunology en 2012. Midieron los niveles de Can f 1 en el pelo de perros de varias razas y en el polvo de las casas donde vivían, comparando razas consideradas hipoalergénicas con razas que mudan sin freno. El título del artículo no deja mucho margen: falta de evidencia para describir cualquier raza de perro como hipoalergénica.

Y dentro de los resultados hay dos datos que conviene conocer antes de que te los cuente otro:

  • El Caniche salió con los niveles más altos de Can f 1 en el pelo de todas las razas medidas. Sí, el Caniche: la raza que está en el origen de todos los doodles y la que se vende como la más segura para alérgicos.
  • El Labrador Retriever salió entre los más bajos, pese a ser un perro que muda a lo bestia.

La conclusión razonable de ahí no es «los doodles son un fraude». Es otra, más útil: la cantidad de alérgeno que produce un perro no la predice su raza ni su tipo de manto. Varía muchísimo de un perro a otro, incluso entre hermanos de camada. Cualquiera que te garantice por escrito que un cachorro concreto no te va a dar alergia te está vendiendo algo que no puede saber.

Entonces, ¿por qué hay familias alérgicas que conviven con uno?

Porque producir alérgeno y repartirlo por la casa son dos cosas distintas, y la segunda es la que respiras.

Un manto tipo lana o vellón, como el del Labradoodle Australiano multigeneracional, apenas suelta pelo. El pelo muerto no cae al suelo: se queda enredado dentro del manto, y con él se queda la caspa. Sigue ahí, sigue produciéndose, pero está retenida en el perro en lugar de estar esparcida por el salón. Sale de ahí cuando lo cepillas o lo bañas, en un sitio concreto y en un momento concreto que tú controlas.

Ese mismo estudio de Utrecht midió algo muy revelador en esa dirección: el aseo redujo el alérgeno en torno a un 84 % en las muestras de pelo y un 86 % en las de caspa a lo largo de ocho días. Es decir, la rutina de cuidados pesa tanto o más que la raza.

Sumadas las dos cosas —un perro que no reparte y una rutina de cepillado y baño constante— la carga de alérgeno que acaba flotando en una casa puede ser muy inferior. Para muchas personas con alergia leve o moderada eso está por debajo del umbral que les provoca síntomas. Para otras, no. Y eso no se sabe de antemano.

La generación sí importa, aunque no garantice nada

Si la clave está en cuánto muda el perro, entonces importa mucho qué perro es exactamente.

Un F1, el cruce directo de Labrador y Caniche, es una lotería: en la misma camada salen cachorros con manto liso que mudan como un Labrador y otros con manto rizado que no sueltan nada. No se puede garantizar para una casa con alergia, por mucho que se venda como «labradoodle».

Un multigeneracional es el resultado de varias generaciones seleccionando precisamente el manto que no suelta. Ahí la predictibilidad es alta: sabes bastante bien qué tipo de pelo va a tener ese cachorro de adulto. Eso es lo que se compra, y por eso cuesta más. Lo desarrollamos entero en la guía completa de la raza, en el capítulo de generaciones.

Dicho de otro modo: la generación te da probabilidades mucho mejores. No te da un certificado. Si estás comparando esta raza con otras parecidas, en la comparativa con el Goldendoodle explicamos por qué la predictibilidad del manto cambia tanto de una a otra.

Cómo saber si tú vas a tolerar a un perro concreto

Esta es la parte práctica, y es la única forma seria de resolverlo.

  1. Habla con tu alergólogo antes que con nadie. Es quien puede decirte a qué estás sensibilizado exactamente, con qué intensidad y si en tu caso concreto tiene sentido plantearse un perro en casa. Ninguna web, esta incluida, sustituye eso.
  2. Pasa tiempo con los perros adultos, no con los cachorros. Un cachorro de ocho semanas produce mucho menos alérgeno que el perro que será a los dos años. Si te vas a probar con alguno, que sea con los padres.
  3. Que no sea una visita de diez minutos. Pide estar un rato largo, en interior, tocándolos y con las manos en el manto. Los síntomas de contacto aparecen rápido, pero los respiratorios pueden tardar en una exposición corta.
  4. Repite la visita otro día. Una sola vez puede engañarte, hacia un lado o hacia el otro. Dos visitas separadas dicen mucho más.

Lo decimos así de claro

Si vienes a vernos, pasas dos ratos largos con nuestros perros y notas síntomas, te lo diremos nosotros mismos: este no es tu perro. Preferimos perder una reserva antes que colocar un cachorro en una casa que va a tener que devolverlo en tres meses. Eso es malo para la familia y es malísimo para el perro.

Qué puedes hacer en casa si ya convives con un perro

Si la convivencia es viable pero notas algo, hay margen de mejora antes de tirar la toalla. Estas son las medidas que recomiendan habitualmente los servicios de alergología:

  • Baño y cepillado frecuentes. Es lo que más reduce el alérgeno disponible, y en un manto que retiene la caspa es además obligatorio para que no se apelmace.
  • El dormitorio, zona vetada. Pasas ahí ocho horas seguidas respirando lo que haya en ese aire. Es la medida que más alivio da por menos esfuerzo.
  • Aspirador con filtro HEPA en sofás, alfombras y textiles, que es donde se acumula la caspa. Un aspirador normal la levanta y la vuelve a repartir.
  • Purificador con filtro HEPA en las estancias donde más tiempo pasas.
  • Ventilar a diario y lavar con frecuencia la ropa de cama y los textiles del salón.

Preguntas frecuentes

¿El Labradoodle Australiano es hipoalergénico?

No, y ninguna raza lo es. Lo que hace distinto al Labradoodle Australiano multigeneracional es que su manto retiene el pelo muerto y la caspa en lugar de repartirlos por la casa, lo que reduce mucho el alérgeno que acabas respirando. Para muchas personas alérgicas es suficiente; para otras no, y solo se comprueba en persona.

¿Existe algún perro que no provoque alergia?

No. Todos los perros producen las proteínas que causan la alergia, incluidos los perros sin pelo. Los estudios que han medido alérgeno en pelo y en polvo doméstico no encuentran una raza que pueda considerarse segura para alérgicos.

¿Un cachorro F1 vale para una casa con alergia?

Es un riesgo. En una camada F1 hay cachorros que mudan como un Labrador y otros que no sueltan nada, y a las ocho semanas no siempre se sabe cuál va a ser cada uno. Si hay alergia en casa, la opción sensata es un multigeneracional, donde el tipo de manto es mucho más predecible.

¿Puedo probar si me da alergia antes de reservar?

Sí, y deberías. Puedes venir a conocer a los perros adultos con cita previa y pasar un rato largo con ellos en interior. Recomendamos repetir la visita otro día antes de decidir, y consultarlo antes con tu alergólogo.

¿Bañar al perro reduce la alergia?

Reduce el alérgeno disponible de forma notable. En el estudio de la Universidad de Utrecht, el aseo bajó los niveles de Can f 1 alrededor de un 84 % en el pelo y un 86 % en la caspa a lo largo de ocho días. No elimina el problema, pero la rutina de cuidados pesa tanto como la elección del perro.

Nuestra postura

Criamos Labradoodle Australiano multigeneracional y llevamos años viendo a familias alérgicas convivir con nuestros perros sin problema. También hemos visto algún caso en el que no funcionó. Las dos cosas son verdad y contar solo la primera sería vender humo.

Si tienes alergia en casa y estás valorando la raza, el orden que nos parece sensato es: hablar con tu alergólogo, leerte la guía completa de la raza para entender qué diferencia hay entre un F1 y un multigeneracional, y venir a pasar un rato con los perros antes de reservar nada. Escríbenos y lo organizamos sin ningún compromiso.

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