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Guía completa del Labradoodle Australiano

Antes de elegir un cachorro conviene saber qué perro va a estar en tu casa dentro de dos años. Esta guía reúne, sin adornos, lo que preguntan casi todas las familias que nos escriben: carácter, tamaños, generaciones y alergias, cuidados reales del manto, pruebas de salud y qué preguntarle a cualquier criador.

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Una aclaración de partida

En esta guía hablamos del Labradoodle Australiano, que no es lo mismo que un labradoodle cualquiera. La diferencia no es una etiqueta comercial: cambia el manto, el temperamento y lo predecible que resulta el cachorro. El capítulo 5 lo explica.

Capítulo 1Qué es un Labradoodle Australiano

No es un cruce improvisado entre un Labrador y un Caniche. Es una raza desarrollada de forma sistemática en Australia con un objetivo muy concreto.

La historia empieza en los años ochenta, cuando se buscaba un perro guía apto para personas con alergia al pelo de perro. El primer cruce entre Labrador Retriever y Caniche funcionó, pero los resultados eran irregulares: en una misma camada salían perros que mudaban mucho y otros que apenas nada.

El Goldendoodle nació del mismo problema pero siguió otro camino, y por eso se parecen tanto y funcionan tan distinto. Lo comparamos punto por punto en este artículo.

A partir de ahí, varios criaderos australianos siguieron seleccionando durante generaciones e incorporaron otras razas —Cocker Spaniel americano e inglés y Spaniel de agua irlandés— hasta fijar un tipo estable. Ese perro es el Labradoodle Australiano.

Qué se buscaba y qué se consiguió

  • Un manto que no suelte pelo. Es el rasgo por el que nació la raza y el que la hace viable en casas con alergias.
  • Un temperamento predecible. Sociable, tranquilo dentro de casa y sin la reactividad de otras razas activas.
  • Inteligencia trabajable. Aprende rápido, lo que explica su uso en terapia asistida y como perro de apoyo emocional.
  • Salud controlada. Las líneas registradas exigen pruebas a los padres antes de criar, cosa que un cruce casual no garantiza.

La diferencia que importa

Un labradoodle de primera generación es un cruce. Un Labradoodle Australiano multigeneracional es el resultado de décadas de selección. Por eso el segundo es mucho más predecible en manto, tamaño y carácter, y por eso cuesta más.

Capítulo 2Carácter y temperamento

Si le preguntas a cualquiera que conviva con uno qué destaca de la raza, no te va a hablar del pelo. Te va a hablar del carácter.

El Labradoodle Australiano es un perro equilibrado. Suena vago, así que conviene concretarlo: no se sobreexcita con facilidad, no ladra por cualquier ruido, no desconfía de los desconocidos y se recupera rápido de un susto. Dentro de casa suele ser tranquilo; fuera, tiene energía de sobra para acompañarte.

Los rasgos que se repiten

  • Muy apegado a su gente. Busca el contacto físico y prefiere estar donde estés tú. No es una raza para dejar sola muchas horas al día.
  • Sociable con personas y con otros perros. La agresividad es rara y suele responder a una mala socialización, no a la raza.
  • Fácil de educar. Aprende rápido y responde muy bien al refuerzo positivo. Con métodos duros, en cambio, se bloquea.
  • Estable emocionalmente. Esta es la razón de que se use en terapia asistida con niños, mayores y personas con dificultades emocionales.

La otra cara

Ese apego tiene una contrapartida: es una raza con tendencia a llevar mal la soledad. Si en tu casa no hay nadie durante ocho o diez horas seguidas, este no es tu perro, por mucho que encaje en todo lo demás. Vale la pena decirlo antes y no después.

Capítulo 3Convivencia: niños, casa y otros perros

Un perro bueno en abstracto no existe. Lo que existe es un perro que encaja con una casa concreta.

Con niños

Es una de las razas que mejor funciona con niños, y no por casualidad: la paciencia y la suavidad en el juego forman parte de lo que se seleccionó. Aprende deprisa las normas de la casa y disfruta del contacto físico, incluso del juego algo torpe de un niño pequeño.

Esto no es negociable

Ningún perro, por bueno que sea su carácter, debería quedarse sin supervisión con niños muy pequeños. No es desconfianza hacia el perro: es que un niño de tres años no sabe leer las señales de un animal que se está incomodando. La supervisión es cosa de los adultos.

Con otros perros y otros animales

Suele llevarse bien, sobre todo si la socialización empieza pronto. No tiene un instinto de presa marcado, así que la convivencia con gatos es habitualmente viable si se introduce con calma.

Piso o casa

Ambas cosas funcionan, pero el tamaño lo cambia todo. Un miniatura vive perfectamente en un piso; un estándar en un piso pequeño acaba siendo un problema para los dos. El capítulo siguiente entra en el detalle.

En cualquier caso, ninguno de los tres tamaños es un perro de jardín. Es una raza criada para vivir dentro de la casa, con su familia. Un Labradoodle Australiano que pasa el día solo en el patio es un perro desaprovechado y, con el tiempo, un perro con problemas.

Capítulo 4Los tres tamaños

Es la decisión que más condiciona el día a día, y la que más gente toma mirando fotos en vez de mirando su propia casa.

42 cmMiniatura35–42 cm a la cruz52 cmMediano43–52 cm a la cruz63 cmEstándar53–63 cm a la cruz
Altura a la cruz de cada tamaño. Son medidas orientativas: dentro de una misma camada siempre hay variación.
TamañoAlturaPesoPara qué casa
Miniatura35–42 cm7–13 kg Piso pequeño o mediano, sin exterior. El más elegido en ciudad.
Mediano43–52 cm13–20 kg Piso amplio o adosado con terraza o patio. El término medio.
Estándar53–63 cm23–30 kg Casa con jardín y paseos largos. Necesita salir de verdad.

Cómo elegir sin equivocarte

No pienses en el cachorro, piensa en el perro adulto dentro de dos años. Las tres preguntas que de verdad deciden son: cuánto espacio tienes, cuánto tiempo vas a poder sacarlo cada día y quién más vive en casa.

Y una advertencia práctica: el tamaño también afecta al bolsillo a largo plazo. Un estándar come más, la peluquería cuesta más y cualquier tratamiento veterinario se encarece porque las dosis van por peso.

Si quieres hacerte a la idea del tamaño real, en la galería de fotos tienes a nuestros perros adultos de los tres tamaños.

Capítulo 5Generaciones e hipoalergenia

Este es el capítulo más importante de la guía. La generación determina cuánto pelo suelta el perro, y es justo el dato que más se omite cuando alguien vende «un labradoodle» sin más.

F1

Primera generación

50 % Caniche

Cruce directo de Labrador y Caniche. El pelaje varía mucho dentro de la misma camada, de liso a rizado, y no se puede garantizar para personas alérgicas.

F1B

Retrocruce

75 % Caniche

Un F1 cruzado de nuevo con Caniche. Pelaje ondulado o rizado con poca caída. Suele ser apto para alergias moderadas, aunque sigue habiendo variación.

Multi

Multigeneracional

hasta 87,5 % Caniche

Varias generaciones de selección. Manto tipo lana o vellón, pérdida de pelo mínima y temperamento estable. Es el Labradoodle Australiano propiamente dicho.

ALC

Australian Cobberdog

línea reconocida por la MDBA

Cruces multigeneracionales que incorporan Cocker y Spaniel de agua para asegurar calidad genética y ausencia de subpelo.

Qué significa «hipoalergénico» de verdad

Ningún perro lo es al cien por cien. La alergia no la provoca el pelo, sino unas proteínas presentes en la saliva y la caspa. Lo que cambia entre un perro y otro es cuánta caspa acaba esparcida por la casa, y ahí la diferencia es enorme: un perro que apenas muda la retiene en el manto hasta que lo cepillas o lo bañas, en lugar de dejarla por sofás y ropa. Lo explicamos con los estudios en la mano en ¿es el Labradoodle Australiano hipoalergénico?

El consejo más útil de esta guía

Si en tu casa hay alergia, visita al criador y pasa un rato con los perros antes de reservar. Una hora de contacto real vale más que cualquier garantía por escrito.

Capítulo 6El manto y sus cuidados reales

Aquí es donde se llevan la sorpresa casi todas las familias. No mudar no significa no dar trabajo: significa dar un trabajo distinto.

El pelo que un perro normal suelta por la casa, el Labradoodle Australiano lo retiene en el manto. Si nadie lo saca de ahí, se apelmaza y se forman nudos que acaban tirando de la piel. De ahí salen las dos obligaciones de la raza.

Cepillado en casa

  • Entre dos y tres veces por semana en un manto ondulado; a diario si es muy rizado o está en plena muda de pelo de cachorro a pelo adulto.
  • Hay que llegar hasta la piel. Peinar solo la capa de arriba deja los nudos intactos debajo y da una falsa sensación de que todo va bien.
  • Las zonas de fricción —detrás de las orejas, axilas, ingles y patas— son las primeras que se enredan y las que más se olvidan.

Peluquería

  • Un corte cada dos o tres meses, según el largo al que quieras mantenerlo.
  • El coste varía mucho por zona y por tamaño del perro. Pregunta el precio en tu ciudad antes de decidir el tamaño: es un gasto fijo para los próximos quince años.
  • Acostumbra al cachorro a la mesa de peluquería desde pequeño, aunque no haga falta cortar todavía. Un perro adulto que nunca ha pasado por ahí lo lleva mucho peor.

Oídos

Las orejas caídas y con pelo retienen humedad, así que conviene revisarlas cada semana y secarlas bien después del baño. Es la incidencia veterinaria más común de la raza y la más fácil de prevenir.

En resumen

Cambias barrer pelo todos los días por cepillar dos o tres veces por semana y pasar por la peluquería varias veces al año. Para la mayoría de las familias el cambio compensa, pero hay que saberlo desde el principio.

Capítulo 7Salud: qué pruebas debe tener

Un criador serio no cría con cualquier perro. Antes de que un ejemplar entre en reproducción, pasa una batería de pruebas cuyos resultados deberías poder ver.

Las pruebas habituales

  • Caderas y codos (protocolo OFA). Evalúan la displasia, el problema articular más frecuente en razas de talla media y grande.
  • Revisión oftalmológica (ECVO). Detecta patologías oculares hereditarias que no se ven a simple vista.
  • Panel genético de la raza. Descarta las mutaciones conocidas asociadas al Labradoodle Australiano y a las razas que lo componen.
  • Registro en WALA o ALAEU. No es una prueba de salud, pero es lo que permite verificar el pedigrí y rastrear las líneas hacia atrás.

Qué debe llevar el cachorro cuando se va contigo

  • Microchip y pasaporte o cartilla veterinaria.
  • Primeras vacunas y desparasitación al día, con las fechas anotadas.
  • Revisión veterinaria previa a la entrega.
  • Documentación del registro y datos de los padres.
  • Contrato de compraventa por escrito, con las condiciones claras.

Señal de alarma

Si al pedir los resultados de salud de los padres la respuesta es vaga —«están todos sanos», «eso no hace falta»—, ahí tienes tu respuesta. Los papeles existen o no existen, y un criador que los tiene los enseña sin que se los pidas dos veces.

Capítulo 8Diez preguntas para un criador

Llévate esta lista a cualquier criadero, incluido el nuestro. Las respuestas te dirán más que cualquier página web, esta incluida.

  • ¿Qué generación es el cachorro? Debe saber decirte si es F1, F1B o multigeneracional, sin rodeos.
  • ¿Puedo ver los registros de los padres? Los números de WALA o ALAEU son consultables. Que te los den.
  • ¿Qué pruebas de salud tienen los padres? Pide ver los resultados, no que te los cuenten.
  • ¿Dónde nacen y crecen las camadas? Si es dentro de una casa, con ruido y gente alrededor, el cachorro llegará mucho mejor preparado.
  • ¿Puedo visitaros antes de reservar? La respuesta debería ser que sí, y con ganas.
  • ¿Con cuántas hembras criáis y cuántas camadas al año? Un número alto apunta a volumen, no a selección.
  • ¿A qué edad entregáis los cachorros? Antes de las ocho semanas es demasiado pronto, y en España además no está permitido.
  • ¿Qué incluye el precio? Microchip, vacunas, desparasitación, revisión veterinaria y documentación deberían ir dentro. Lo desglosamos en cuánto cuesta un Labradoodle Australiano en España.
  • ¿Qué pasa si aparece un problema de salud hereditario? Que te lo explique y que esté por escrito en el contrato.
  • ¿Puedo hablar con familias que ya tengan un cachorro vuestro? Quien cría bien tiene clientes encantados de contarlo.

Y una pregunta al revés

Fíjate también en lo que el criador te pregunta a ti. Si no le interesa dónde vives, cuántas horas pasas fuera o si hay niños en casa, es que le da igual dónde acabe el cachorro. Eso dice bastante.

Capítulo 9Las primeras semanas en casa

La llegada es el momento que más dudas genera y del que menos se habla. Estas son las cosas que de verdad marcan la diferencia.

Los primeros días

El cachorro acaba de dejar a su madre y a sus hermanos. Necesita tranquilidad, no una fiesta de bienvenida. Limita las visitas la primera semana, déjale un rincón propio donde pueda retirarse y no lo despiertes cuando duerma: a esa edad duerme entre dieciocho y veinte horas al día, y las necesita.

Rutinas desde el primer día

  • Horarios fijos de comida, siesta y salidas. La previsibilidad es lo que más rápido lo asienta.
  • Soledad en dosis pequeñas. Empieza por dos minutos y ve subiendo. Si el primer día que se queda solo son seis horas, tendrás un problema.
  • Manipulación diaria. Tócale las orejas, las patas y la boca a diario, en plan juego. Se lo agradecerás en la primera visita al veterinario y en la peluquería.

Socialización

La ventana de socialización se cierra pronto, hacia las dieciséis semanas. Aprovéchala: superficies distintas, ruidos de la calle, coches, gente con sombrero, niños, otros perros sanos y vacunados. Siempre en positivo y sin forzar. Un susto mal gestionado a esa edad deja huella durante años.

Lo que nadie te cuenta

Hacia los seis u ocho meses casi todos los cachorros pasan por una fase en la que parece que han olvidado todo lo aprendido. Es normal, es pasajero y no significa que lo estés haciendo mal. Mantén la rutina y se pasa.

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Puedes descargarla en PDF y leerla con calma, imprimirla o enseñársela a quien vaya a convivir con el perro. Es gratis y no pedimos nada a cambio.

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Criamos Labradoodle Australiano multigeneracional en Salamanca. Las camadas nacen y crecen dentro de casa, y todos nuestros perros están registrados en WALA y ALAEU. Responder preguntas no nos cuesta nada y a ti puede ahorrarte un disgusto.

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